lunes, 29 de noviembre de 2010

La tarde que no deja de danzarme...

Se me había descosido la última sombra. Esa tarde pusiste tus pies en mi almohada y abrí los ojos al designio... encontré la huella impar, desordenada, el sudor intacto latiéndome los pliegues de las sábanas.
Se había quedado quieta la luz y el desconcierto. Un piolín de ausencias me cosía a la realidad, y entre los libros perfumados de amarillo, y entre las cartas que quemó la suerte, y entre los manojos de preguntas que nunca le hice a tu historia, ahí, chiquita, acurrucada, con una fiebre de exilio, hallé la escena.
Vos amasabas clarividencias, yo reía a carcajadas, mientras de rodillas el asombro sacaba fotos en sepia. Vos, cardúmen, cosquilleabas el aire con el hastío vacío... yo, cereza, pintarrajeaba los pisos con una lujuria inmadura pero férrea.
Vos, pajarito inconciente, me aleteabas la sal de la lengua, yo, derrumbe del anhelo, descorría el desparpajo y la miseria de sabernos reprobados...
Ahora son las 4 pm
Ahora el sol me mancha las ventanas, las delata, y no soy capaz de sacudir el polvo ni las manchas ni las telarañas añejas y prósperas...
Ahora la humedad sopla y me mojo de nostalgia, porque sé, tren de ida, marioneta rota, garabato en la noche, que mi nombre empieza a soportarme, en el preciso instante en que mi cuerpo comienza a despreciarlo...
Cómo se explica esta inconclusa paradoja?
Cómo baleo la duda cómo confisco la tristeza que por fin me arroje al malevaje de lo cierto?
Inculpada por el calor de un verano aventajado, me remojo la mirada en el pantano de una rima vieja...
Sube turbia la certeza... únicamente borrosa y velada, será capaz de enseñarme algo que me valga tres o cuatro penas...

Es deshonesto de tu parte, estanque en llamas, corromperme a mi, ramita turbulenta... sin embargo anduve averiguando, y así como recibo en cajitas de jabones el veto de un real insoportable, y así como se paraliza tu voz al borde de mi piel un lunes por la tarde... así, aproximadamente, me dejo caer a esa ilegalidad que es un bramido a ese ilícito poder que no me engaña...


2 comentarios:

  1. Seguí escribiendo nomás....yo te sigo leyendo todas las noches....y me duermo tranquilaaaaaaaaaa.....

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